miércoles, 14 de agosto de 2013

UNA NOCHE EN LA TRASTIENDA



Una noche en La Trastienda
(agosto de 2013)


Misterio y revelación.
Quien haya ido a un recital sabe que existe el folclore, existen rituales de acuerdo a la banda que se va a ver... existen seguidores, fans. Pero también existen amigos, hermanos... una familia que se junta, se une, no se amontona, que ama la música, que se emociona y acompaña a la banda amiga, influencia y compañía de cada día
Así fue el Sábado 10 de Agosto.
Cuando llegué supuse que iba a ver muchísima gente agolpada en la puerta del lugar, pero no. La espera era tranquila, a un costado, fumando y tomando algo, cada uno que llegaba se acercaba y saludaba, no importaba si no te conocían, el saludo cordial, amistoso estaba presente. Primera sorpresa. Caminé buscando un kiosco, tenía hambre... hacía frio.
Encontramos a unas chicas, venían de lejos, Concordia. Consiguieron la entrada que les faltaba para poder disfrutar juntas del show. Entramos. Acostumbrada a recitales en lugares enormes y masivos, La Trastienda era un rincón en la ciudad, tomamos cerveza y esperamos, me latía el corazón, sonreía para adentro sin saber qué vendría, sin saber si la iba a pasar bien... todo quedó atrás cuando salieron los músicos y Christian Gordillo saludó, empezó la noche más cálida que haya vivido; una fiesta, sonrisas enormes que a pesar de no poder tener las banderas de siempre festejaban, saltaban, soltaban globos de colores, papelitos rojos, verdes y amarillos y cantaban, ese clima futbolero que me erizó la piel, brindaban por 23 años de Chala Rasta.
Ahí estaba yo, cantando las pocas canciones que sabía, bailando en mi lugar, sacando fotos para guardar en mi archivo especial de momentos gratificantes.
La torta por los 23 años, las palabras de agradecimiento, los vientos que me transmitieron pasión, y la entrada triunfal de los trapos, esas banderas que tienen historia, que fueron pintadas con el alma... la banda, la gente, esa comunión de sentimientos que solo pueden explicarse si vivís la experiencia. Estoy lejos de ser de la familia, pero qué bien se siente escuchar a Chala.

Silvina Benítez



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